Siguiendo los pasos al jardín del edén.

viernes, 7 de diciembre de 2012

L'amore è eterno finché dura.

No podía creerlo, sencillamente era imposible de creer.
- En... Entonces... ¿Es cierto? ¿Eres... eres un... un fantasma? - dijo entre balbuceos.
- Me temo que sí Elena.
- ¿Me he vuelto loca?
- No, para nada. Lo que pasa es que eras la única persona ligada a mi antes de morir y por eso mi alma se ha quedado contigo. No podía dejarte sola.
La madre de Elena intervino.
- Elena, cielo, si quieres puedo volver a hacerle humano pero sólo hasta las 12, cuando el baile esté finalizando, mis poderes son limitados.
- ¡Sí mamá! ¡Por favor, por favor hazlo! - gritó desesperada.

Entonces una luz iluminó toda la habitación y de repente Elena tenía delante a un chico rubio de risueños ojos azules, y lo más importante; de carne y hueso. Lo abrazó con todas sus fuerzas. Oh Dios. como lo quería.
Bajaron juntos al baile y se colocaron en el centro de la pista.

- Pon tus pies encima de los míos - dijo él.



Elena obedeció y empezaron a dar vueltas. Estaba encandilada con esos ojos. Cuando quiso darse cuenta estaban flotando unos metros por encima del suelo. Era todo tan irreal...

- Ser un fantasma tiene algunos beneficios - dijo él sonriendo pícaramente.


Mientras, seguían bailando dejando pasar el tiempo a su alrededor.


- Es... Esto es...

-Ssh... no digas nada - respondió él posando el dedo índice sobre la boca de la muchacha.

Elena lloraba de felicidad,


-Quiero darte algo. Algo especial.

- Tú eres el regalo más especial de todos.

Y entonces le besó. Con infinita ternura, Al principio un mero roce de labios después algo más.




De pronto Elena cayó al suelo golpeándose fuertemente la espalda y junto a ella un cuerpo traslúcido y unos ojos triste la dijeron:






-Se nos acabó el tiempo.






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