Siguiendo los pasos al jardín del edén.

sábado, 14 de mayo de 2011

The heart.

Creo firmemente que el corazón debería venir con un manual de instrucciones. Una guía de trucos, como los de los juegos de la play station. Con una guía sobre como domesticarlo y controlarlo. Qué tú le dijeras no corras, PARA, y parase. Inmune a los efectos que causa tener delante a esa preciosidad. Debería tener un botón que al pulsarlo cambiase de estado. De hielo por ejemplo. Un corazón de hielo en ocasiones se agradece. O de piedra, pero que inmediatamente tras usarlo, volviese a su estado original, porque si no, corremos el riesgo de que el cambio sea irrebersible y eso sería catastrófico. Porque no hay nada más triste que un corazón de hielo o piedra... incapaz de amar.

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