Siguiendo los pasos al jardín del edén.

sábado, 12 de enero de 2013

Wenn unsere Alpträume echt machen...

Y su grito desgarró el gran silencio que reinaba en la galería. 


Si sus ojos no le fallaban lo que tenía ante ella era una sombra. 



Una sombra que iba poco a poco adquiriendo rasgos conocidos. 


Unos ojos castaños, que escupían fuego por las pupilas, una cara diabólica que habría aterrorizado al más valiente caballero; y ahí estaba su peor pesadilla. Ella. Era ella misma. La imagen duró tres segundos y terminó tan rápido como había empezado; los ojos, la cara y todo lo demás desapareció 


y entonces sólo quedó una niña asustada por el aterrado grito de su amiga.


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