Le había hecho daño y no lo soportaba. Durante mucho, muchísimo tiempo él había sido una parte muy importante de su vida. No sabía si durante cinco, seis o siete años, el tiempo había dejado atrás su numeración y para ella sólo se medía en mucho o poco.
Y ahora estaban llorando. Ella con el rímel corrido y la cara vuelta hacia la oscuridad de la calle, y él a doscientos kilómetros en el balcón de una urbanización más de la capital.
No era la primera vez que discutían, pero sí era la primera vez que discutían por algo así.
- ¿Pero si no estamos a nada, no podemos estar con otras personas? - preguntaba ella.
- Cómo lo hagas, olvídate de mí. Me has estado utilizando - respondía él.
No entendían cómo había ocurrido, pero habían dejado de entenderse y ahora, eran dos completos desconocidos.
Demasiados sentimientos encontrados para tan poco rato. Ella había quedado. El reloj marcaba las 00:30.
- Tengo que irme. Me están esperando...
- Pues ala vete de fiesta, eso siempre se te ha dado bien.
Él colgó. De forma dura y cruel la dejó allí, tirada en el suelo, con el móvil pegado al oído y los ojos cerrados con fuerza para conseguir estabilizar su repsiración.
¿Y... aquí acaba todo? ¿Tantos "Te quiero" lanzados al aire? Cada caricia, cada beso, cada ruptura y vuelta a empezar... Todo se limita a un móvil que ya no da línea y el repiqueteo de la lluvia contra las ventanas.
Siguiendo los pasos al jardín del edén.
domingo, 6 de noviembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Nunca te olvidaré, pequeña.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Final.
Asume tus errores, sé consecuente, borra las malas huellas del pasado y pisa firme este presente. Un día crees que lo tienes todo, que las razones para sonreír son suficientes y con la misma facilidad con la que todo llega, se va. Dar por hecho que nadie va a estar contigo en tu caída no es la solución. Lo más fácil es rendirse, darlo todo por perdido, es lo más fácil y lo más cobarde. El miedo a todo y a nada al mismo tiempo. Grita, y si crees que no te oyen no te rindas, grita más fuerte aún, hasta quedarte sin voz. Es fácil decirlo, si, pero tienes que convencerte de que también es fácil cumplirlo. Lo que un día se fue no volverá y se tiene que aceptar, hay que vivir con ello y no por ello. Seguir, buscar motivos por los que sonreír, por los que ser nosotros los dueños de nuestro tiempo y no el tiempo de nosotros.
sábado, 2 de julio de 2011
Quizás...
Mil momentos. Y otros mil más.
Recuerdos, ilusiones, sueños, planes, proyectos.
Pero la vida, sorprendente, tiene preparado otra cosa. Y comienza el forcejeo. No queremos aceptar lo que sucede. Necesitamos encontrar una solución, y que todo salga como lo previsto. Sí, odiamos que se rompan ilusiones. No, no estamos dispuestos a sufrir.
Nada es fácil, no se pueden controlar las casualidades. Y la vida es algo que sucede por casualidad. Incluso la muerte es una casualidad. Pero tú quieres seguir luchando, y sigue el forcejeo, cada vez es más fuerte... sientes que vas perdiendo. No te preocupes, no llores. No tengas miedo. A veces, para poder vivir de verdad, para llegar a sentir el corazón en la garganta impidiéndonos hablar, para poder lograr lo que realmente es bueno para nosotros, para amar algo con todas nuestras fuerzas hasta el último aliento, para sonreír ante tanta ironía, a veces, solo a veces, necesitamos que nos sea arrebatado algún que otro sueño.
Y entonces llegas ahí arriba.
Vida. Maravilloso vaivén. Inesperado frenesí.viernes, 1 de julio de 2011
Porque merece la pena.
Si tienes un sueño, atrápalo.
No dejes que nada te lo arrebate. Que nadie se interponga en tu camino. No hagas caso a aquellos que te digan que no lo conseguirás, que está todo perdido. Confía en lo que eres capaz de hacer, porque dentro de ti hay mucho más de lo que tú conoces. Porque cuando consigas llegar hasta tu sueño, te darás cuenta de que habrá merecido la pena luchar por ello.
No dejes que nada te lo arrebate. Que nadie se interponga en tu camino. No hagas caso a aquellos que te digan que no lo conseguirás, que está todo perdido. Confía en lo que eres capaz de hacer, porque dentro de ti hay mucho más de lo que tú conoces. Porque cuando consigas llegar hasta tu sueño, te darás cuenta de que habrá merecido la pena luchar por ello.
martes, 28 de junio de 2011
Conclusión.
Parece ser que en el mundo no hay espacio para el amor, las ilusiones y los sueños. Estamos cansados de ver colas y colas para ver los estrenos de la Saga Crepúsculo, estamos cansados de ver habitaciones empapeladas con pósters de ídolos y amores platónicos, de libros de Federico Moccia por los pasillos del instituto, de blogs, tablones y estados llenos de palabras bonitas. El mundo está cansado de ver cines abarrotados para ver la última película romántica. Todo el mundo ha visto Titanic. Todos hemos deseado que nos dediquen algún poema de Becquer. Todos hemos dicho alguna vez "Te quiero"
Pero inexplicablemente la gente gira la cabeza cuando ven el beso de dos enamorados, como si eso fuera un insulto a la lógica del mundo, una contradicción.
Cada persona es un mundo, no podemos entrar todos en el mismo cajón.
Un autor es completamente libre, si desea un final feliz, lo tendrá.
Lo nuestro es distinto, somos los guionistas de nuestra propia vida, pero todo depende de la actuación del resto del reparto.
Fuertes y valientes, confiando en los dos. Solo si lo entiendes, serás de los míos.
sábado, 28 de mayo de 2011
A quemarropa.
Somos dueños de nuestra vida, ¿o no?
Pues ya es hora de demostrarlo, de dejar de esperar una oportunidad. ¿A qué esperas? Es cuestión de ser valiente y plantarle cara a la vida. Pues mientras el cobarde espera, el valiente va, triunfa y vuelve. Si no ariresgas, no ganas.
Arriesga, juega tus cartas, ponte de pie y golpea el suelo. Di a viva voz lo que quieres decir. Vive de una vez. Suéltalo así, de golpe, a quemarropa.
Pues ya es hora de demostrarlo, de dejar de esperar una oportunidad. ¿A qué esperas? Es cuestión de ser valiente y plantarle cara a la vida. Pues mientras el cobarde espera, el valiente va, triunfa y vuelve. Si no ariresgas, no ganas.
Arriesga, juega tus cartas, ponte de pie y golpea el suelo. Di a viva voz lo que quieres decir. Vive de una vez. Suéltalo así, de golpe, a quemarropa.
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