Siguiendo los pasos al jardín del edén.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Elige soñar.

A veces caminamos por pura inercia. Dejamos que nuestros pies tomen el control y nos lleven hacia donde ellos decidan porque es más fácil que decidir por nosotros mismos, decidir siempre fue difícil. Nos asusta elegir y equivocarnos, nadie  quiere lanzarse a una piscina sin la seguridad de que no está vacía. Pero, ¿qué es la vida sino un continuo cúmulo de decisiones? Incluso cuando no nos decidimos estamos eligiendo, elegimos no decidir. Y aunque es una elección tan válida como cualquier otra es también la más cobarde. Tenemos la obligación de soñar, soñar a lo grande y apostar por esos sueños, porque para que los demás crean en ellos, nosotros primero tenemos que creer en nosotros mismos. Debemos levantarnos por la mañana mirarnos al espejo y decirnos: "Merezco poder soñar" y decidir en base a esa promesa. Y cuando creas que te desvías del camino vuelve a mirarte al espejo y sonríe, porque allí es donde se guardará tu promesa; cada vez que sonrías estarás cumpliendo aquello que te prometiste una vez a ti mismo, y eso es algo que nadie podrá arrebatarte nunca. Atrévete, sé valiente, lucha, sufre y triunfa.







miércoles, 5 de junio de 2013

Tómate un respiro.

 A veces hay que saber cuando se ha acabado. Cuando debemos decir "hasta aquí". A veces aunque deseemos algo con mucho fervor, aunque sea lo que más deseamos, debemos pensar si es bueno para nosotros. Muchas veces no vemos el final de las cosas pero creédme, el final acaba llegando. Si algo en vez de liberarnos nos retiene en una jaula oxidada y desgastada ha llegado el momento de decir "basta".




 Detente. Respira. Una vez más. Y ahora llora. Las lágrimas no son más que sentimientos que encuentran una vía de escape por los ojos, no debemos avergonzarnos por llorar. Y si sientes que esas lágrimas te queman la piel y te abrasan el alma, tranquilo. Sólo significa que el sentimiento es más profundo pero eso es lo que nos hace estar vivos.


Así que tomad nota, la vida es un camino de rosas con espinas.





No importa si te arañas lo que importa es que aún con arañazos, jamás dejes de intentarlo. Te mereces ser feliz.

martes, 4 de junio de 2013

La injusticia se alimenta de la ilusión.

Esta visto que aquí el trabajo no cuenta. No se trata de la ley del más fuerte, ni de la ley del mayor esfuerzo, se trata de ser el mejor en todo. Ya puedes esforzarte todo lo que quieras en una asignatura, que si no eres el mejor en todas las demás tu dedicación se va por el desagüe. Y no sabéis lo frustrante que resulta para aquellos que no logramos estar en la primera fila de todo porque nos sentimos infravalorados y sobretodo enormemente ninguneados por todos lados. Así que está visto que las cosas ya no las logra el que quiere ni el que puede... sino al que le dejan.



viernes, 17 de mayo de 2013

Un poco de esto y otro poco de aquello.

Duele que un amigo de toda la vida te falle, claro que duele, pero precisamente eso es lo que hace a los demás tan increíblemente especiales; Porque, ¿cómo podríamos apreciar las verdaderas amistades si jamás tuvimos un amigo hipócrita a nuestro lado? Si algo he aprendido es a ver el vaso medio lleno y no medio vacío, que esta vida es demasiado corta para estar siempre enfadado y que los momentos más importantes son los inesperados.




sábado, 12 de enero de 2013

Wenn unsere Alpträume echt machen...

Y su grito desgarró el gran silencio que reinaba en la galería. 


Si sus ojos no le fallaban lo que tenía ante ella era una sombra. 



Una sombra que iba poco a poco adquiriendo rasgos conocidos. 


Unos ojos castaños, que escupían fuego por las pupilas, una cara diabólica que habría aterrorizado al más valiente caballero; y ahí estaba su peor pesadilla. Ella. Era ella misma. La imagen duró tres segundos y terminó tan rápido como había empezado; los ojos, la cara y todo lo demás desapareció 


y entonces sólo quedó una niña asustada por el aterrado grito de su amiga.


martes, 11 de diciembre de 2012

Reconstruir.

Cuando la persona a la que quieres te hace mucho daño, ese órgano indispensable del cuál dependes, deja de latir y se divide en miles de millones de pedacitos. Y claro, sales a buscarlos. 

Mientras que los vas recogiendo te armas de valor para dar la cara ante el culpable, pero tardas tanto en reunir de nuevo todas las piezas y reconstruirte que cuando vas a enfrentarte a él sólo tienes como enemigo al viento porque el causante de tu desdicha se ha ido alejando tranquilamente.




¡Cobarde!

Y es que es muy fácil engañarse. Más fácil por ti misma que por personas externas a ti. En ocasiones la mentira viene dada por dos factores: tú y una tercera persona. Y duele, duele de verdad. El daño puede haber sido causado por una palabra escupida en tono sarcástico y despectivo. Por otra parte el emisor no sólo puede ser un extraño si no un "buen amigo", en el segundo caso el daño no hace más que multiplicarse y multiplicarse y multiplicarse... Resuena en tu cabeza taladrando la poca autoestima que habías conseguido alcanzar con mucho esfuerzo.  Se resquebraja con una facilidad insólita y los escombros caen al vacío inertes y completamente inútiles ya. Y te gritas a ti misma. Con mucha fuerza y un odio renovado. ¡Estúpida! ¿Creías de verdad que cambiando tu lugar de residencia ibas a dejar el pasado atrás? ¿Qué ibas a empezar de cero? ¿Qué alguien te iba a querer tal y como eres? Ilusa. El pasado siempre vuelve. SIEMPRE. ¿Y ahora qué? ¿También nos vamos de aquí? Y es entonces cuando te das cuenta de que en realidad tú eres también la tercera persona; y de que eres y has sido siempre... una cobarde toda tu vida.